París, 4 de octubre de 1961


Wolfgang:

Recibí ayer tu aerograma. Me ha parecido completamente enigmático, pues no sé por qué me felicitas. ¿Me han dado algún cargo diplomático? ¿He ganado alguna beca? En fin, no sé qué pensar, pues de mi casa no me escriben aún.

Junto con esta carta envío como “impreso” copia de los doce cuentos vendidos a Gallimard. Entre ellos hay algunos nuevos e inéditos, otros viejos y corregidos y otros simplemente viejos. No sé si el conjunto te parecerá homogéneo. Gallimard quiere que le entregue aún unos seis u ocho cuentos más, para que el volumen sea más grueso. ¿Cuáles me recomiendas tú que añada entre los que conoces? Yo había pensado en “Por las azoteas”, “Los eucaliptos”, “Scorpio”, etc., y dos que ojalá termine en estos días: “Los pájaros fruteros” y “Vecinos”.

Leí la carta de los “gringos”. Me parece alentadora. Haz una lista de los cuentos que puedes proponerles, para ver cuáles tienes y cuáles te faltan. Tengo en estos días muchas ideas para escribir, pero la maldita oficina me tiene acaparado. Pienso seriamente abandonar e irme a escribir a Praga o a Irlanda (Dublín) aunque viva miserablemente. La literatura no acepta compromisos. Mientras siga en mi caro departamento parisino no seré más que un diletante de las letras.

Espero respuesta.

Abrazos de Julio